Existe en el sur-oeste de Ibiza un gigante rocoso, de tamaño colosal, denominado Es Vedrà. Fiel eternamente como guardian de la costa Ibicenca, permanece allí, enmedio del mar, observando la costa accidentada de Ibiza.
Tiene una altitud de 385 metros de altura. A su lado mucho más pequeño Es Vedranell. Ambos con cabras salvajes y una dificil orografía de terreno.
El monje Carmelita Palau, en su exilio de su hermandad de Girona, fué desterrado a Es Cubells, y de ahí hizo un retiro voluntario a esta escarpada isla. Alucinaciones oníricas nocturnas, según decía podía ver una figura femenina, que asociaba con la Virgen Maria.
Aparte de esos misterios que encierra el islote, también es un punto interesante para practicar la escalada.
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